Dejar el trabajo: La Gran Dimisión o La Gran Renuncia.

Dejar el trabajo… ¿Quién no se lo ha preguntado alguna vez?. ¡Tantos hemos pensando en dejar el trabajo que hasta le han puesto nombre!. ¿De qué se trata la Gran Dimisión y porqué tantas personas renuncian o piensan dejar el trabajo?. O, mejor dicho, ¿para qué?. Te damos las claves para entender el porqué de la Gran Renuncia. 🙌

Si en algún momento has querido dejar tu trabajo, no estás solo. Y no nos referimos a cambiarlo por otro, si no a abandonar tu actividad laboral definitivamente. Porque necesitas simplemente respirar o tener cierta sensación de libertad. ¡No solo de disfrutar de minúsculos tiempos de rato libre fuera del trabajo!.

Son varios los factores que llevan a muchas personas a renunciar o dimitir libremente de su trabajo para, sencillamente, vivir de otra manera. Esta situación es de tal magnitud que ha sido bautizada como La Gran Dimisión o Renuncia.

Dejar el trabajo y formar parte de lo que se ha llamado como La Gran Dimisión o La Gran Renuncia es un fenómeno social que no para de crecer. Tanto, que está poniendo en jaque algunos sectores y está haciendo que mucha gente se plantee un cambio en su vida. ¡Te lo explicamos más detalladamente a continuación!.

Dejar el trabajo por salud
La Gran Dimisión o Renuncia plantea dejar el trabajo para vivir de otra manera.

La Gran Dimisión o La Gran Renuncia en EEUU.

En Estados Unidos, el fenómeno bautizado como la Gran Dimisión vino dado por la imposibilidad de cubrir millones de vacantes en la hostelería. La pandemia provocó un punto de inflexión en que, los jóvenes que solían ocupar puestos de trabajo en restaurantes o cadenas de comida rápida, renunciaban en masa a cubrir esos puestos. Hasta tal punto que, aun siendo uno de los motores de creación de empleo, la tasa de desempleo en el sector superó casi el doble que la media nacional.

Es cierto que el problema para atraer camareros y personal de cocina ya comenzó mucho antes que el coronavirus. Por ejemplo, emanciparse de casa de los padres y tener hijos cada vez más tarde hace que no sea tan urgente encontrar trabajo. Por otra parte, la oleada de prejubilaciones o la menor llegada de inmigrantes de países latinoamericanos bajo el mandato de Trump significó menos manos de obra.

Luego, en tiempos de pandemia, las mujeres que representan el 55% de la mano de obra del sector servicios dejaron de trabajar. Muchas asumieron el cuidado de los niños o de los mayores en casa. Pero aparte de estos, hay más factores por los que muchos puestos en hostelería y otros servicios no se cubren.

La Gran Renuncia
La Gran Renuncia en EE.UU empezó por la restauración tras la pandemia y las malas condiciones laborales.

Jóvenes más selectivos con sus trabajos.

La dificultad para encontrar empleados en los restaurantes estadounidenses también responde a que existen más oportunidades. ¡Y los jóvenes las están aprovechando para ser más selectivos!. Las nuevas generaciones quiere tener tiempo libre pagado y la capacidad de equilibrar el trabajo y la vida personal. También de seguros médicos completos o un seguro dental.

Por ello, muchos empresarios han mejorado las condiciones para hacer más atractivas sus ofertas laborales. De hecho, el salario mínimo de 7,25 dólares la hora en el sector hostelería, por primera vez el verano pasado, superó los 15 dólares la hora. ¡Por eso las propinas son tan importantes allí!.

Aparte del aumento salarial, se han añadido planes dentales del 50%, hasta tres semanas libres pagadas, días por duelo remunerados y la planificación con dos semanas de antelación de los horarios de trabajo. ¡Incluso suscripciones gratuitas a Spotify!.

‘Los salarios están subiendo, pero también la inflación. El salario mínimo no se ha tocado, los horarios siguen siendo malos. Algunos restaurantes ahora pagan los días si el empleado enferma de covid, pero cuando pase la pandemia, volverán a funcionar como siempre. El país no lidia con un problema de empleo. Este es un problema de malos empleos‘.

Daniel Schneider. Demógrafo y profesor de sociología de la Universidad de Berkeley. Cocreador de The Shift Project, la mayor base de datos sobre horarios y bienestar laboral de los empleados por hora en E. E. U. U.

No obstante, la mejora de salarios y flexibilidad de horarios no parece suficiente. Otros factores han hecho que los jóvenes se lo piensen antes de aceptar un trabajo en según qué condiciones. Por lo que, el efecto real de esta oleada de beneficios es casi nulo. ¿Pero entonces, qué ocurre?.

Malos empleos
Las mejoras salariales o flexibilidad de horarios no compensan las condiciones de malos empleos por las que la gente decide dejar el trabajo.

Dejar el trabajo para decir adiós a las jornadas eternas en China.

También en China se está empezando a observar esta tendencia a dejarlo todo y buscar nuevas oportunidades. En China se vive y se trabaja por y para una empresa.

Jóvenes que duermen muy poco y que viven literalmente en la oficina con jornadas semanales que pueden llegar hasta las 70 horas. ¡Y no solo en época prepandemia!. Es la realidad de millones de personas que viven su vida como un juego de rol y que gracias al virus han decidido dejar el trabajo, cambiando así el paradigma laboral.

Igual que sucede en Estados Unidos con La Gran Renuncia o Dimisión, a partir de la primavera de 2021, millones de personas abandonaron sus trabajos. Ya sea por no ser lo suficiente flexibles o porque sus puestos no les llenaban ni les proporcionaban una vida acorde a sus necesidades vitales.

Hasta el presidente Xi Jiping empieza a preocuparse por esta tendencia social que aboga por dejar el trabajo. Se conoce como ‘Tan ping’. Literalmente significa ‘acostarse boca arriba’ o ‘estar tumbado’. Es el mismo movimiento por el que, en Asia, millones de personas abandonan su trabajo para tomarse un respiro.

Dejar trabajo China
En China y Sudeste asiático el Tan Ping es el equivalente a la Gran Renuncia o Dimisión.

La Gran Dimisión en España.

El impacto de la pandemia sobre el mercado laboral en España ha sido demoledor. No solo por la incidencia del virus, también por el confinamiento y nuestro modelo productivo enfocado al turismo y servicios. ¡Por no hablar de los pocos recursos para la conciliación de la vida laboral y familiar!.

En nuestro país, gran parte de los trabajadores han estado agobiados por las restricciones sanitarias y sobrecargados por sus empresas. La otra parte, ha sido despedida o abocada a un ERTE. Sectores como la sanidad o la educación han manifestado las cargas de trabajo y exigido mejoras laborales.

Según Eurostat, España es el país de la U.E. con más trabajadores sobrecualificados para el puesto que ocupan. Y eso genera una frustración para la que hay dos salidas: aguantar mientras aparece algo mejor o arriesgarse y dejar el empleo.

Medios españoles se han hecho eco del gran atasco en la distribución por la falta de camioneros. También, de la falta de dependientes en comercios o de cajeras en supermercados. Incluso de las dificultades para encontrar trabajadores en el sector turismo y hostelería debido a las condiciones de trabajo.

Pese a que en España dejar el trabajo no ha tenido la misma envergadura que en otros países, también se habla de la Gran Renuncia. Cabe señalar el incremento histórico en 2020 de la población inactiva. Es decir, de aquellas personas que estando en edad de trabajar, no buscan empleo.

Según los datos del segundo trimestre de 2020, los números no mienten. La Encuesta de Población Activa (EPA), que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) arroja que, el número de personas que conforma el colectivo de inactivos (las que tienen 16 años o más y no constan como ocupadas ni paradas), superaron los 17,5 millones. ¡La cifra más alta desde 1976!.

La gran dimisión
En en España las personas que están en edad de trabajar no buscan empleo.

Porque no todo es el trabajo.

¿A quién le gusta trabajar?. De hecho, la palabra trabajar proviene del latín vulgar ‘tripaliāre’ que significa ‘torturar’, y este a su vez, deriva del latín tardío ‘tripalium‘ que literalmente es ‘tres palos’. ¡Que era un instrumento de tortura compuesto de tres maderos!.

Querer dejar el trabajo no es algo nuevo. Como tampoco lo es el burnout o los planes de conciliación. Sí que es cierto que, tras la pandemia, se le ha dado mucha importancia a la salud mental y a otras formas de relacionarnos con el trabajo para un mayor bienestar laboral y personal.

No obstante, aunque en muchas empresas o trabajos nos hayan vendido que, nuestra capacidad productiva tenía que ver la con la realización de uno mismo, lo cierto es que nos sentimos engañados.

Si relacionamos el rendimiento del trabajo, el esfuerzo que nos implica y la ganancia que sacamos de ellos nos hacen pensar. ¿Para qué o quién trabajo?.

burn out
Existen otras formas de relacionarnos con el trabajo para mayor bienestar laboral y personal.

Dejar el trabajo como cambio de prioridades.

La mayoría de los trabajadores que deciden dejar el trabajo lo hacen por extrema insatisfacción. ¡Hasta alcanzar un punto de no retorno!. Sus trabajos les imponen tal peaje psicológico, y a veces incluso físico, que ya no están dispuestos a continuar. Es más, trabajarían menos y estarían dispuestos a cobrar menos si les permitiera conciliar mejor su vida personal y familiar.

Según un reciente estudio publicado en Harvard Business Review, el grupo de edad más representado en el fenómeno de la Gran Renuncia son los empleados de entre 30 y 45 años. En este rango de edad están los que han abandonado el mercado en más de un 20% entre 2020 y 2021.

‘Hemos vivido momentos de angustia económica y personal. Muchos evalúan los inconvenientes de regresar al trabajo sin garantías de protección y sin flexibilidad para cuidar de sus familias. Muchas mujeres deben ocuparse de sus hijos o sus mayores porque lo que ganarían trabajando fuera no bastaría para pagar a una persona. La Gran Renuncia existe aún más entre las categorías peor pagadas.

Durante la pandemia hubo una reacción contra el abuso de las grandes corporaciones, que multiplicaron sus ingresos. Muchos trabajadores vieron que estaban hipotecando sus vidas por salarios miserables. En parte ha sido una reacción a ese estado de cosas’.

Patricia Campos-Medina. Directora del Instituto del Trabajador de la Universidad de Cornell.
Dejar trabajo por familia
Muchas personas piensan en dejar el trabajo por conciliar mejor su vida personal y familiar.

Adiós a la cultura del trabajo tradicional.

No todo lo explican los jóvenes ni la pandemia. El fenómeno es una conjunción de causas coyunturales, problemas estructurales y cambios en la concepción del trabajo y de la vida,.

Desde que despegó la recuperación pospandemia, la cantidad de personas que dejan o no buscan ofertas en el mercado laboral no para de crecer. Y no solo eso, si no que como pasa en España, cada vez más, la población activa que pasa a formar parte del colectivo de inactivos engrosa más miembros. ¡Ya que la renuncia o la decisión de dejar el trabajo no va acompañada, o al menos no inmediatamente, de búsqueda de empleo!.

Esta tendencia por tanto, dinamita la cultura del trabajo tradicional dentro del sistema en el que estamos. Realizar el desempeño profesional como prioridad en la vida no lo es todo. El trabajo ya no es el medio por el que alcanzar la realización personal.

Debido a este cambio en la actitud de muchos trabajadores, hay empresas que han instaurado jornadas más flexibles o el teletrabajo como fórmulas y ventajas fijas después de la pandemia. Ya sea como reclamo para nuevos aspirantes o como medio para retener empleados. Incluso en busca de reformular la cultura del trabajo para incentivar a la plantilla y disminuir las bajas laborales.

De hecho, el fenómeno de dejar el trabajo bautizado como la Gran Renuncia o la Gran Dimisión, también es sinónimo del ‘Gran Agotamiento’. Porque en muchas ocasiones, no hablamos de jóvenes. Si no de trabajadores quemados o hartos del sistema. Con el combustible de la pandemia y los confinamientos como disruptores que han favorecido este cambio de paradigma.

Dejar el trabajo
El trabajo ya no es el medio por el que alcanzar la realización personal.

Renunciar no significa perder.

A este sentimiento que precede el movimiento llamado la Gran Renuncia también lo podríamos llamar la Gran Afirmación. De hecho, esta decisión es una afirmación a muchas cosas. Con este ‘SÍ’, miles de personas dejan de seguir renunciando a su vida y a sí mismos por un trabajo.

Detrás de esta toma de conciencia, hay un tiempo de búsqueda para encontrar nuestro propósito de vida. Se trata de dejar la responsabilidad de producir para ser y vivir más acorde ya no solo con la naturaleza, si no con la nuestra propia.

Por eso, renunciar no significa perder. Si no de darnos la oportunidad de encontrar una actividad que nos llene, nos satisfaga o nos haga simplemente, más felices.

Se trata muchas veces, de buscar nuevas formas o maneras de avanzar en algo que nos inspire y de lo que nos sintamos o seamos dueños, no esclavos. Así, por ejemplo, nosotros decidimos apostar por nuestra propia marca de cosmética sólida natural Sapone di Valeria. ¡Queríamos que nuestra filosofía de vida fuera nuestro modo de vida!.

Obviamente todo propósito necesita un plan y un desarrollo, pero no es menos obvio que un plan sin un propósito no se puede desarrollar.

Champu solido
Dejar el trabajo es una oportunidad para encontrar una actividad que nos haga más felices.

En búsqueda de la flexibilidad. Mejorar la vida personal frente a lo profesional.

Una encuesta elaborada por Linkedin, expone que el 49% de españoles quiere dejar o cambiar el trabajo. El sí a cualquier oferta sin mirar condiciones ha dado paso a mayor selección. Entre los motivos principales están el cambio generacional y otros valores en los trabajadores. Más después de la proliferación de tantos empleos basura en los últimos veinte años y, menos aún, después de la pandemia

La pandemia, ha sido el gran ‘catalizador’ de un nuevo tipo de trabajador que apuesta por un mayor equilibrio entre la vida y el empleo. Para muchos, el quid de la cuestión es la flexibilidad laboral. Sin embargo, esta flexibilidad no significa el teletrabajo como única opción. Puesto que no todos pueden acogerse a esta modalidad. Al no poder mejorar salarios, se busca mayor empatía de las empresas para entender y escuchar a sus empleados.

La gente está harta y busca alternativas para no seguir siendo explotada, degradada o hacer ganar dinero a empresas que no dan lo suficiente a cambio.

Trabajar debería ser compatible con dedicarse tiempo a uno mismo, poder ejercer de padres así como de cuidar a los ancianos. Lo que buscan las personas en edad de trabajar es que su vida profesional y personal puedan ir de la mano de una forma más natural.

Por eso, muchas personas se incorporan a la economía social y solidaria, o ven atractivo hacerse autónomos. Lo dejan todo y capitalizan el paro para emprender sus propios negocios, más ligados a sus necesidades y propósitos sin tener que trabajar para nadie.

Estos hechos han incentivado a las personas a dejar sus empleos. O al menos, de darse tiempo para pensar qué quieren hacer con su vida y el trabajo.

Cambiar de trabajo
La Gran Dimisión busca que la vida profesional y personal puedan ir de la mano de una forma más natural.

El mañana no está garantizado.

Son muchas las personas que, pese a considerar que tenían un buen trabajo, con la pandemia, el teletrabajo o el exceso de reuniones por Zoom, se han sentido más explotadas haciendo jornadas incluso más largas que estando en sus puestos de trabajo físico.

Muchos trabajadores han visto en estos dos años que, las nuevas condiciones laborales debidas al confinamiento, les han hecho ir con el piloto automático, siempre conectados. La covid aceleró, para todos, la sensación de que el tiempo en estos dos años, nos ha sido robado.

Para muchos, la covid y los continuos confinamientos han sido sinónimo de angustia, estrés y ansiedad. Tiempos en los que han perdido ya no solo su trabajo al que le habían dedicado su vida y tiempo, sino también a muchos familiares queridos que han sucumbido a la enfermedad.

Por eso, las personas dentro de la denominada población activa, se han dado cuenta, no solo que sus familiares fallecidos ya no podían vivir sus vidas, si no que ellas mismas no podían o querían, malgastar la suya. Si algo hemos aprendido en estos años, es que el mañana nunca está garantizado.

dejar trabajo vivir
Con la pandemia, muchas personas se han replanteado su trabajo y poder vivir de otra manera.

Preguntarse sobre dejar el trabajo no es malo.

Las conversaciones sobre el tema laboral o de dinero pueden llegar a ser habituales. Pero la sensación de hastío general y generacional que sienten los españoles es más grande y extenso que en épocas anteriores. Plantearse un cambio total de trabajo, mudarse de ciudad, pueblo o irse al campo para poder aspirar a un nivel de vida un poco mejor o cambiar nuestras vidas a nivel profesional están más presentes que nunca.

¿Cuánta gente está triste y frustrada porque estudia para acabar trabajando de otra cosa?.

¿Cuántos estamos durante años en un trabajo que no nos atrevemos a dejar porque es nuestro sustento?.

¿Cuántas personas se sienten atrapadas en una prisión y no se atreven a dejar su trabajo porque les da dinero pero no les permite ser felices?.

¿Quién no se ha planteado dejar el trabajo, mudarse de ciudad o irse al campo para poder aspirar a un nivel de vida algo mejor?

¿La base? Tener tiempo para ti.

Es decir, la Gran Renuncia o Dimisión no se trata de dejar el trabajo para siempre e irnos a vivir a una isla en modo año sabático. Tampoco que debamos vivir como ermitaños en la montaña. Tiene que ver con la necesidad, cada vez más imperante, de dedicarnos tiempo a nosotros, a nuestra familia o a nuestras aficiones.

Lo que pone de manifiesto, tanto este movimiento en España, China o Estados Unidos, es el hartazgo y hastío de los empleados y su trabajo. La idea principal es que deberíamos tener el tiempo y las condiciones suficientes como para trabajar mientras disfrutamos de la vida. ¡Sin que lo primero anule lo segundo!.

¿Entonces?. ¿Cómo alineamos todos estos conceptos?.

Pongamos que tu filosofía de vida está relacionada con ayudar a los más necesitados, pero dedicas más de ocho horas al día a un trabajo en el que tu única obsesión son los beneficios económicos. O puede que te encante tu trabajo creativo pero que te deje tan poco tiempo libre que vivas en el mundo de la marmota. ¿Y qué hay de todos aquellos que ganan tan poco que no les permite ni siquiera vivir dignamente?. ¡Lo que a veces se dice tan tristemente como: trabajar para ser pobre!.

¿Qué puede suceder en todos estos casos?. Quizás que no estés bien, porque quizás la forma en la que tú piensas no tiene que ver en absoluto con las directrices de tu empresa. Quizás te encante lo que hagas, pero no tengas tiempo de disfrutar de tus amigos, tu familia o tus hijos. También que pese a todo tu esfuerzo y sacrificio, tu trabajo y sus condiciones no te compensen. Al final, vivirás preguntándote: ¿Qué estoy haciendo en la vida?.

dejar el trabajo
La Gran Dimisión en España, China o Estados Unidos plantea que deberíamos tener el tiempo y las condiciones suficientes como para trabajar mientras disfrutamos de la vida.

Dejar el trabajo para dedicarte a lo tuyo.

Cuantas veces habré escuchado aquello de: ¿Por qué no te dedicas a lo tuyo?. Pero, ¿qué es lo mío?. Quizás sea hacer muchas cosas y también sea no querer nacer nada. Lo que en italiano se llama ‘il dolce far niente’.

Nadie dice que sea fácil dedicarse a lo suyo y menos ser autónomo, emprendedor o como le quieras llamar. ¡Más aún en este país!. Cuando empezamos con nuestros jabones artesanos y champú sólido dijimos… ¿Porqué no nos habremos dedicado a otra cosa?.

No es posible dejarlo todo. Todos necesitamos un sueldo, seguridad y cierta estabilidad. Aunque tener un trabajo que te ofrezca todo eso, al final ni te compense ni sea ya, lo más importante para ti.

Ese gran dilema que es dejar el trabajo, en el caso de La Gran Dimisión o Renuncia, no se trata de dedicarte a otro trabajo como tal. Es una búsqueda personal de vivir más acorde con tus deseos, expectativas o sueños. Se trata de huir de esa relación tóxica en el que, el trabajo, acaba siendo a través de horarios, agobios, salarios y vacaciones, quien modula nuestras vidas.

Para ello, a veces solo es necesario construir otro modelo de vida en el que quizás, aunque sea vivir con menos, te permita al menos, poder vivir.

tienda cosmética natural Barcelona
En nuestra tienda de cosmética natural cerca de Barcelona encontrarás cosméticos naturales realizados por nosotros.

Dejar el trabajo para encontrar otro propósito de vida.

Dejar el trabajo es un gran paso, y cada persona debe hacerlo desde el interior, encontrando su propósito de vida.

Para ello, detecta qué necesitas en tu vida, qué puntos fuertes y débiles hay en tu propuesta y qué necesitas o no para llevarlo a cabo. Es una búsqueda personal para vivir más acorde con tus necesidades vitales.

Se trata de, en la medida en la que sea posible, que el trabajo con sus horarios, requerimientos y condiciones, no sea quien articule tu vida.

Como hemos dicho antes, no se trata de abandonarlo todo y acabar en una isla remota. ¡Todos debemos subsistir y pagar cosas!. Pero quizás podamos desarrollar ese propósito de vida en el lugar de trabajo, conectarlos y hacer que vayan juntos. No es fácil y posiblemente debas construir otra forma de vida en la que quizás, vivas con menos, pero que te permita vivir más acorde con tu naturaleza, tus necesidades o tu propósito personal.

dejar trabajo buscar proposito vida
Se puede vivir con menos y más acorde con tu naturaleza, tus necesidades o tu propósito personal.

¡Si has encontrado el camino, intenta desarrollarlo y haz todas aquellas acciones que estén en sintonía para conseguir ese nuevo propósito!.

Si no lo consigues, quizás deberás renunciar a cosas. ¿A otra empresa?. Tal vez. ¿Emprender?. Por qué no.

¿A qué renunciarías tú?.

Diferencias entre cosmética natural y ecológica

Deja un comentario

Pronto te avisaremos Te informaremos cuando el producto esté en stock. Simplemente deja la dirección de correo electrónico donde quieres que te avisemos.
Email Quantity No te preocupes. No compartiremos tu e-mail con nadie más